Ejercicio físico, estrés oxidativo, sarcopenia y envejecimiento por Bibiana Aballe

¿En qué medida la práctica regular de ejercicio físico puede paliar los efectos del estrés oxidativo y reducir la sarcopenia relacionada con el envejecimiento?

La sarcopenia es un síndrome que se caracteriza por una pérdida gradual y generalizada de la masa muscular esquelética y fuerza, con riesgo de presentar resultados adversos como discapacidad física, calidad de vida deficiente y mortalidad. La sarcopenia y la fragilidad están estrechamente relacionadas y tienen algunos mecanismos en común como el estrés oxidativo.

La sarcopenia es causada esencialmente por una alteración entre la síntesis y degradación de proteínas (Kandarian, S.C. and R.W, 2006). De este modo, cuando la degradación de proteínas predomina sobre la síntesis, se produce sarcopenia. El estrés oxidativo, juega un papel importante en este proceso. La relación entre el estrés oxidativo y el desuso muscular ha sido objeto de debate, sin embargo, existe un conjunto de pruebas fundamentadas que lo relacionan con la inactividad. De hecho, algunos investigadores proporcionaron pruebas sólidas de que el estrés oxidativo es un vínculo causal entre la inactividad y la atrofia muscular e incluso se informó que el estrés oxidativo es el motor del daño muscular en algunas enfermedades musculares genéticas. De esta forma, se ha encontrado que la acumulación de proteínas oxidadas y la proteostasis alterada provocan pérdida de masa muscular, pérdida de unidades motoras, pérdida de fibras musculares individuales, alteraciones estructurales y neuromusculares y deterioro de la inervación muscular. (Nascimento, CM. et al, 2019).

Por tanto, parece interesante estudiar la relación que tiene la actividad física en el estrés oxidativo y por consiguiente en la prevención o paliamiento de la sarcopenia. A continuación se muestra una discusión sobre algunos estudios relacionados:

Según D’Anton, S. et al. (2018), las intervenciones combinadas de dieta y ejercicio han producido mejoras consistentes en la fuerza muscular del tren inferior en relación con los programas orientados sólo a la nutrición. Sin embargo, tuvieron efectos menos consistentes en la velocidad de la marcha y en la fuerza manual. Por otro lado y en relación con la dieta, Nascimento, CM. et al (2019) también discuten la importancia de la desnutrición y la inactividad física en estos síndromes geriátricos por lo que sugieren intervenciones multimodales, incluyendo programas de ejercicio y suplementación nutricional como estrategias para prevenir y tratar tanto la sarcopenia como la fragilidad.

En relación a este último concepto, el tratamiento de la fragilidad implica ejercicio de fuerza, optimización de la nutrición y tratamiento de la fatiga (apnea del sueño, depresión…), causas tratables de pérdida de peso y ajuste de la polifarmacia. Es por ello, que otros estudios han propuesto una herramienta de detección de la sarcopenia, el SARC-F, en el cual se revisan sus múltiples causas. Así pues, encontraron que el tratamiento óptimo es el ejercicio de fuerza, aminoácidos esenciales enriquecidos con leucina y reemplazo de vitamina D (Morley, JE., 2016). De hecho, el entrenamiento (particularmente el entrenamiento de fuerza) se ha identificado durante mucho tiempo como el método más prometedor para aumentar la masa muscular y la fuerza entre las personas mayores (Giallauria, F., Cittadini, A.,  Neil, A. and Vigorito, C., 2016) provocando los siguientes beneficios en la salud:

  • Mejora de la densidad ósea y reducción de los síntomas de la artrosis.
  • Aumento de la síntesis de proteínas en el músculo.
  • Aumento del IGF-1.
  • Aumento de la masa corporal magra.
  • Mejora de la resistencia.
  • Aumento de la fuerza à Prevención de caídas
  • Disminución de la depresión y mejora de la calidad del sueño.

Figura 1. Sedentario vs Activo. Distefano, G. y Goodpaster, B. (2018).

Así pues, aunque el trabajo de fuerza parece estar más relacionado con la mejora de la sarcopenia, según Distefano, G. y Goodpaster, B. (2018) explican que en general la actividad física y el ejercicio son contramedidas bien establecidas contra el envejecimiento muscular y se ha demostrado que atenúan las disminuciones relacionadas con la edad en la masa muscular, la fuerza y la capacidad regenerativa, y ralentizan o previenen las alteraciones del metabolismo muscular. Postulamos que el ejercicio y la actividad física pueden producir muchas adaptaciones musculares durante el envejecimiento y, por lo tanto, deben enfatizarse como parte de un estilo de vida esencial para un envejecimiento saludable.

A continuación, Nascimento, CM. et al (2019) exponen unas recomendaciones generales sobre intervenciones basadas en ejercicios para tratar la sarcopenia y la fragilidad asociadas a la edad.

Tabla 1. Recomendaciones. Nascimento, CM. et al (2019).

Por otro lado, la actividad física también se ha relacionado con mejoras a nivel psicológico según Acordi da Silva, L. et al. (2019), los cuales revelaron que un programa de 12 semanas de ejercicio acuático reduce la depresión y la ansiedad, mejora la autonomía funcional y disminuye el estrés oxidativo en ancianos deprimidos.

Tras todo lo expuesto, encontramos las siguientes CONCLUSIONES:

  • El entrenamiento de fuerza es el más recomendado para la mejora y prevención de la sarcopenia en la vejez.
  • Un plan combinado de ejercicio físico y dieta tiene mayores efectos sobre la prevención y mejoras en la sarcopenia que un plan de nutrición aislado.
  • La actividad física en general (resistencia, fuerza, flexibilidad…) puede paliar los efectos del estrés oxidativo y reducir la sarcopenia relacionada con el envejecimiento.
  • La actividad física además de proporcionar cambios a nivel físico, también los provoca a nivel mental, por lo que las personas mayores pueden reducir sus niveles de depresión y ansiedad.

Finalmente, el ejercicio físico tiene un impacto positivo en la masa muscular y la función muscular en personas mayores. El mayor efecto de la intervención del ejercicio, de cualquier tipo, se ha observado en el rendimiento físico de esta población (velocidad de la marcha, prueba de elevación de la silla, equilibrio, prueba de SPPB, etc.). Se observan grandes variaciones con respecto a los protocolos basados únicamente en la dieta (Beaudart, C. et al., 2017).

BIBLIOGRAFÍA:

  • Acordi da Silva, L. et al. (2019). Effects of aquatic exercise on mental health, functional autonomy and oxidative stress in depressed elderly individuals: A randomized clinical trial. Clinics (Sao Paulo), 74:e322. doi: 10.6061/clinics/2019/e322.
  • Beaudart, C. et al. (2017). Nutrition and physical activity in the prevention and treatment of sarcopenia: systematic review. Osteoporos Int. Jun;28(6):1817-1833. doi: 10.1007/s00198-017-3980-9.
  • D’ Anton, S. et al. (2018). Nutrition and Exercise in Sarcopenia. Curr Protein Pept Sci, 19(7):649-667. doi: 10.2174/1389203717666161227144349.
  • Distefano, G and Goodpaster, B. (2018). Effects of Exercise and Aging on Skeletal Muscle. Cold Spring Harb Perspect Med. Mar 1;8(3):a029785. doi: 10.1101/cshperspect.a029785.
  • Giallauria, F., Cittadini, A.,  Neil, A. and Vigorito, C. (2016). Resistance training and sarcopenia. Monaldi Arch Chest Dis. Jun 22;84(1-2):738. doi: 10.4081/monaldi.2015.738.
  • Kandarian, S.C. and R.W (2006). Jackman, Intracellular signaling during skeletal muscle atrophy. Muscle Nerve, 33(2): p. 155-65.
  • Morley, JE. (2016). Frailty and sarcopenia in elderly. Wien Klin Wochenschr. Dec;128(Suppl 7):439-445.  doi: 10.1007/s00508-016-1087-5. Epub 2016 Sep 26.
  • Nascimento, CM. Et al. (2019). Sarcopenia, frailty and their prevention by exercise. Free Radic Biol Med. Feb 20;132:42-49. doi: 10.1016/j.freeradbiomed.2018.08.035. Epub 2018 Aug 31.

Bibiana Aballe docente en ESYDE Cádiz

Deja una respuesta